Alí Allié: la cultura garífuna vive en mi casa también

Alí Allié. Tras 20 años de haberse estrenado “El Espíritu de mi madre”, el cineasta-productor revela sus motivaciones y la centralidad que ocupa la cultura garífuna en su hogar.

Tegucigalpa, Honduras 4 de diciembre de 2019.- En 1999, surgió la primera película sobre la cultura garífuna. De tras de esta producción hubo gran esfuerzo, dedicación y un dispositivo de trabajo dirigido por Alí Allié, un joven californiano  soñador con ganas de ayudar, allá por donde la vida lo llevara.

Pasados ahora 20 años de aquél momento histórico, me reuní con Allié en Los Ángeles California.  El encuentro fue casual. Rubén Reyes uno de los grandes nombres garífunas de la era contemporánea lo arregló todo y felizmente pudimos conocer a Alí Allié, el estadounidense que tuvo  la positiva necedad de rodar una película para llevar el nombre garífuna por todos los rincones del mundo.

La película se llama “El Espíritu de mi madre”, cuenta la historia de  una mujer que regresa de los Estados Unidos para conocer más sobre su ancestaría. Del rodaje hasta su puesta en la pantalla pasaron unos 5 años. En aquél tiempo era muy difícil hacer una película. Cuando se estrenó, fue un notición para la comunidad. Para esos años aún todavía los garífunas debían luchar por el reconocimiento social en Honduras y por supuesto en Estados Unidos.

Alí Allié y su esposa Aracely posan frente a un banner en el Museo Garífuna de Los Ángeles.

Pero ¿Cómo conocimos a Alí Allié?

Unos meses antes, habíamos acudido a Rubén Reyes para consultarle, si el “viejo Alí Allié, todavía vivía”. Reyes se quedó con mi pregunta y al encontrarnos con él en Los Ángeles, preparó todo para que yo conociera a Alí Allié. Al momento de encontrarlo fue muy especial. Tenía ante mí al hombre que dos décadas atrás había hecho una película sobre mi comunidad.

En serio que esperaba ver a un anciano, mi sorpresa fue mayúscula al encontrar un joven con gran energía y dispuesto a seguir haciendo cosas por la comunidad. Habla un fluido español y expresa frases en garífuna.

“Había venido dos veces a Honduras como voluntario a un orfanato dirigido por un garífuna. Fue ahí donde me interesé y dispuse conocer más. Mi forma de estudiar a los garífunas, no fue yendo a clases, ni leyendo un libro, ni leyendo en una biblioteca, fue haciendo una película”, cuenta Allié.

Museo garífuna de Los Ángeles 

El trabajo de este hombre fue muy importante para dar a conocer al mundo a la comunidad garífuna, pero también para el mantenimiento de la memoria histórica garífuna. Muchos jóvenes garífunas criado fuera de la comunidad tuvieron acceso a un material muy valioso y se interesaron en su historia gracia a la producción de Allié.

“El proyecto El espíritu de mi mamá fue algo muy especial, que vive en mi corazón todavía”. Pero Allié no fue sólo un cineasta que rodó y buscó otro destino. Al contrario, conoció a muchos garífunas, hizo amigos garífunas y se casó con una mujer garífuna. Su esposa se llama Aracely y es de Río Tinto.

Alí Allié nos muestra que ser garífuna no es solamente cuestión de piel. Es una asunto intangible que trasciende más allá del colorismo. Una fuerza poderosa ubicada en el alma que se materializa con el servicio a los demás, con la defensa y promoción de la cultura, con salir al mundo y decir  a todos esto es la cultura garífuna.

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