Emilio Álvarez: “Venía genéticamente predispuesto para la música”

Emilio Álvarez repasa varios momentos de su trayectoria y revela el estrambótico sitio donde le compraron su primera guitarra.

Tegucigalpa, Honduras 1 de octubre de 2019.- Emilio Álvarez,  maestro del bajo,  icónico rostro de la música rock de Honduras y en especial del afamado grupo Diablos Negros, no es un simple músico, sino un ultra apasionado pensador  de este arte al que dedica horas y horas buscando la obra perfecta.

Emilio Álvarez es lo que llamamos en el argot futbolístico, un poli funcional. Cuando le llamamos para  una entrevista se encontraba en El Salvador con sus famosos Diablos Negros. A los días lo encuentro en su estudio en una zona exclusiva de Tegucigalpa. Lo primero que veo es un afiche de Ray Charles ya que está en un sitio preferencial y no es casualidad.

En sus tiempos grandes Charles se negaba a cantar en sitios segregados, una anécdota referencial para Emilio entonado también con el aspecto social, con la lucha de clases y de más. Emilio, de hecho, es muy activo en las redes sociales donde a menudo muestra feroces críticas y se pronuncia a favor de los territorios garífunas, del ambiente, del agua y las causas populares.

Nacido y criado en un entorno artístico -su padre el abogado Lino Álvarez Sambulá renombrado fundador del Ballet Garífuna de Honduras- en casa de Emilio se desarrollaron muchos ensayos.  Y por el lado de su madre están los famosos Laboriel, una constelación de estrellas que se radicaron en México y del que salieron músicos y actores.  Abraham Laboriel, cuya búsqueda en Google produce 329 mil resultados en menos de un segundo, es tío de Emilio.

Emilio Álvarez al reconstruir sus inicios relata que siempre tuvo inclinaciones hacia la música y a partir de los 7 años mostró inquietud por la guitarra. Tenía un vecino llamado Benicius del cual recibió clases. Sus primeras influencias vienen de Santana, al igual que aún tiene clara en su mente melodías de Louis Armstrong.  La música hondureña costumbrista también les aporta algo es como un recordado  disco de Voces Universitarias que fue grabado en México.

“La música me viene desde mi casa,  genéticamente estaba predispuesto”, sostiene tras resaltar lo que fue la época dorada de los Diablo Negros en los 90s. En esa época pusieron a toda una generación a adorar el rock. La guitarra ha llevado a Emilio a casi todo Europa, Norteamérica y Latinoamérica. También ha estado en Australia y China.

Para cualquier mortal eso podría ser suficiente, pero no para Emilio Álvarez. Con  52 años cumplidos, “pienso seguir haciendo música hasta que el cuerpo me dé. Centré mi vida en la música, no pienso retroceder ni un paso y la música estará conmigo hasta la muerte”.

Del rock a la música garífuna o al revez, como es el paso?- se le pregunta. La respuesta de Emilio no deja duda: De la música garífuna al rock. Mi esencia, mi naturaleza mi fundamentación es garífuna. De hecho, popularicé mi trabajo alrededor del rock, pero ahora más empoderado, inclusive mi nuevo proyecto trae el concepto de música con identidad.

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