Fútbol y matemáticas el prometedor futuro del olimpista Elvin Casildo

Elvin Casildo debutó con el número 64. No parece número de alineación, si no de nómina de pago

Colaboración de Nahun Fernando Solano Fernández

Tegucigalpa, Honduras 13 de mayo de 2017.- La historia de Elvin Casildo, nacido  el 24 de octubre de 1997, fue ampliamente difundida en los medios de comunicación de Honduras por la rareza de juntar el fútbol y las matemáticas. Y es que es difícil conseguir a alguien como él, desafortunadamente después de anotarle un gol al Marathón y que todos lo conocieran, el equipo determinó traer a un argentino parando su progresión.

En el mismo partido de su primer gol en Liga Nacional, Casildo también fue expulsado. El árbitro pudo haberse abstenido, pero en Honduras hay varios reglamentos arbitrales: para negros, para ladinos, para extranjeros, para equipos grandes y varios más. Casildo pagó su novatada y seguro que no lo volverá a hacer.

Casildo es una promesa tanto en lo futbolístico como en lo académico. Además de desempeñarse profesionalmente en la institución más solida e importante de Honduras, el Club Olimpia, estudia licenciatura en matemáticas en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), por eso él es una rareza.

Sus comienzos en el fútbol fue desde pequeño, en La Ceiba, en un club de la liga intermedia de esa ciudad llamado Catrachos 09, fue tan bueno su desempeño que rápido salió del cascarón, destacó e hizo que muchos entrenadores lo observaban.

Llegó al club Olimpia por recomendación del ex jugador, también defensor central Raúl Martínez Sambulá, fue evaluado por el cuerpo técnico y rápidamente llegó a un acuerdo para formar parte de las reservas.

El inicio para el joven Casildo fue complicado, adaptarse al clima de la capital siendo costeño de la zona de Santa Rosa de Aguán, fue todo un desafío, pero Casildo siendo un muchacho muy comprometido logró imponerse y en el día menos pensado fue convocado al primer equipo. Su gran debut fue un clásico ante el Real España, pero ante Marathón fue donde se metió, en la gran lista de privilegiados que logran gol en Primera División.

Luego vino la expulsión, Casildo con la confianza que le dio el gol, fue fuerte sobre un balón, el rival dio tres vueltas en el aire, el árbitro no lo pensó y lo sacó del partido. Pudo haberle reprendido verbalmente o darle una oportunidad, pero no. Cuando todos pensaron que el muchacho obtendría todo el apoyo, el club contrató a un defensor de la misma nacionalidad que el entrenador, ya no apareció más. Basta con resumir que al argentino pocos le conocen al nombre, pese a que se mantiene de titular.

Casildo es un buen futbolista y también es un buen estudiante. Él no viene de una familia futbolera, su padre le exigía que estudiara y ha sabido combinar ambas. Sabe que el futuro en el fútbol es incierto, su sueño es ser un buen profesional. Muchos jóvenes de las comunidades optan por el camino fácil, se pierden en la adolescencia. Casildo es un ejemplo a seguir en estos tiempos de violencia y desintegración familiar, cuando algunos deciden andar en lo malo y no hacer deporte o no continuar con estudios, lo que los garífunas tanto necesitan.

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