Garínagu a rescatar la bandera, a limpiar la patria

Tegucigalpa, Honduras 28 de noviembre de 2020.– Ayer un grupo de garínagu (plural de garífuna, en lengua materna) llegó desde sus pueblos para apoyar en la limpieza de casas en San Pedro Sula. Un gesto noble por amor y solidaridad. No estoy seguro quien puso el transporte, pero el Consejo Internacional Garífuna, puso la comida.

Al remover la destrucción, se encontraron varios objetos. Uno de ellos, llamó la atención: la bandera nacional.

El pabellón que tanto nos enseñaron a amar en la escuela. La estrella de todos los dogmas que nos transmitieron en tiempos infantiles. Ese elemento sagrado que nos hizo sudar al salir de sexto, estaba ahí sucio, completamente aplastado y mancillado.

El lodo y las mil y una suciedad que trajeron los huracanes, se habían metido con el emblema al igual que la corrupción, el crimen y los antivalores se han metido con nuestra patria al extremo de también ensuciarla.

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Pero… hay varias lecturas más, una de ellas, la inevitable analogía de ver a los garífunas rescatar la bandera sucia.

En Honduras, los sectores conservadores y elitistas, incluyendo todos aquellos que nos han vendido como los próceres de la independencia y de muchos otros hitos, se opusieron siempre a la presencia garífuna en Honduras.

La discriminación sistemática

Ese menosprecio era opuesto a las puertas abiertas, sonrisas y privilegios con que eran recibidos los europeos, los árabes y los norteamericanos. Honduras ostentaba campañas en aquellas naciones para que quienes quisiera vinieran a vivir aquí, así desarrollarían el país, pero inclusive mejorarían la raza.

Toca rescatar la patria de la suciedad y corrupción. Fotos Tesla Quevedo

Con los garífunas era al revés. Que se regresen al lugar que vinieron. Hasta hoy día todavía sobreviven pensamientos. Al igual que sobreviven aun la idea del blanqueamiento y seguir dándole el país a los extranjeros arriba descritos.

Gracias a aquellas hostilidades, muchos garífunas migraron a Belice, Guatemala y Nicaragua.  Y pasados tantos años, la situación no es diferente. Las hostilidades, siguen vigentes y son las mismas. La diferencia hoy, es que el garífuna, es capaz de articular un discurso para ejercer su defensa. Aunque muchos también emigran a los Estados Unidos, especialmente, por lo mismo factores que migraron los ancestros en el SXVIII.

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Sin lugar a dudas, es la foto de fotos. Es una imagen para reflexionar.  Por ejemplo, sobre la implantación del blanqueamiento como ideal para la nación hondureña y que va a permitir aquí, ser ‘oficialmente’ un estado discriminador.

Violencia criminal contra los garínagu 

En 2019, 20 garífunas fueron asesinados. La violencia criminal contra personas indefensas, que no portan ni siquiera una hoja de afeitar para defenderse, debería preocupar a un Estado. En 2020, ya van 18, los asesinatos y las autoridades NO INVESTIGAN.

Pero toca, rescatar la bandera mancillada

Como en la historia de la Selección Nacional de fútbol, que primero los futbolistas garínagu, no eran aceptados.  Después, a los garífunas les tocó, limpiar la imagen futbolística de Honduras con grandes participaciones y coronando con la histórica clasificación a España 82.

Tocaba rescatar la bandera ensuciada y lo hicieron.

Al igual que cuando un garífuna busca un empleo, llena los requisitos, tienes los méritos y nunca lo llaman y sin recibir un por qué

Toca rescatar la bandera, amar esa bandera, a pesar de todo.

Los garínagu, llegaron desde sus pueblos para rescatar esa bandera y oportuna la foto para decir que también somos Honduras y con unión, solidaridad rescatamos la bandera.

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