Las mujeres garífunas e indígenas llevan la lucha a las calles

Protesta de mujeres frente al Ministerio Público el 25 de mayo de 2017. 

Tegucigalpa, Honduras  26 de mayo de 2017.-  El poder místico de los tambores, de los caracoles y de la música garífuna, esta vez no fue festivo sino de denuncia y es que la cultura garífuna alegre como muy pocas, cambió el salón para entrar a las calles de la capital, Tegucigalpa.

Cómo en aquella anécdota, para muchos ficción y para otros real,  Barauda muy molesta encara a su esposo Satuyé y le recrimina el avance de la destrucción de los cultivos por parte de los enemigos. Ella entonces le suelta el desafío «dame tus pantalones y yo te doy mis enaguas».

Así, exactamente las mujeres garífunas se vinieron de las comunidades, dejaron a los hombres atrás, y caminaron Tegucigalpa para denunciar y demandar, para gritar las injusticias de la que es víctima el pueblo garífuna y en general todas las mujeres de los pueblos indígenas. Ellas ahora han dado vida a una naciente organización, la Coordinadora Nacional  de Mujeres Indígenas y Negras, (CONAMINH).

El movimiento no dejó a nadie indiferente, los canales de televisión mostraron la gigantesca marcha cuando llegó al Ministerio Público. Con la activista internacional de Derechos Humanos, Miriam Miranda, también coordinadora general de la Organización  Fraternal Negra de Honduras, Ofraneh, las mujeres han entrado en otra etapa.

Se tomaron las calles para exigir el esclarecimiento del crimen de la líder ambientalista Berta Cáceres, asesinada el 3 de marzo de 2016. Pasado un año y 3 meses aún Honduras espera conocer los responsables intelectuales.

Demandaron también justicia en el caso Ahuas en donde compatriotas miskitu fueron  ametrallados desde unidades militares que cargaban cocaína decomisadas.

El incidente ocurrido el 11 de mayo de 2012 cuando un taxi acuático en el que viajaban civiles chocó contra la patrulla militar. Los uniformados respondieron con fuego y cuando ya había pasado todo argumentaron que los de la otra nave eran narcotraficantes que querían recuperar la droga que llevaban. Pero fue mentira como la Agencia antidrogas de los Estados Unidos (DEA) terminaría aceptando recientemente en un informe. De los 4 muertos 2, eran mujeres embarazadas.  Eran civiles desarmados.

Las mujeres en las calles exigieron  también el cese de la criminalización de las y los defensores de derechos humanos y cese de la persecución a nosotros que luchamos por los bienes comunes de la naturaleza. Hoy regresaron a sus comunidades, no sin antes dejar un mensaje, “Volveremos”.

Fotos de Claudia Mendoza

Ofraneh Garífuna

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