Migración Garífuna: Garínagu, la decisión sigue siendo emigrar

Migración garífuna, los problemas económicos, falta de desarrollo local y la discriminación  alientan a buscar un futuro fuera de Honduras.

Migración garífuna. Valentina a su 9 meses de edad, ya es una migrante. Sus padres decidieron buscarle un mejor futuro, lejos de Honduras. Foto Víctor Medina/La Crónica

Kenny Castillo Fernández/Investigador Migración Garífuna

Tegucigalpa, Honduras 5 de mayo de 2018.- Migración garífuna. El 30 de abril pasado, autoridades de Migración de los Estados Unidos dieron entrada a las primeras 8 personas de la caravana migrante de  centroamericanos, una de ellas era Tesla Rich (29), afrodescendiente hondureña y su hija Valentina de 9 meses. Rich es una más en la enorme lista de migrantes afro hondureños que parten especialmente a los Estados Unidos, en busca de un mejor futuro.

Afrodescendientes o afrohondureños son dos términos polémicos en Honduras, pero bajo esas dos denominaciones nos referimos de manera conjunta a los garífunas y negros de habla inglesa. Hablaremos aquí de la migración garífuna.

Recién se cumplieron 221 años de presencia garífuna en Honduras (1797-2018). Desde 1802, es decir 5 años después de la llegada, los garífunas iniciaron a salir de Honduras en búsqueda de mejores horizontes, increíblemente, por las mismas razones y mismas aspiraciones que hoy en día.

Migración garífuna

Ser afro descendiente, negro o garífuna es una determinante importante para la exclusión, el marginamiento y la discriminación, al igual que ser joven, ser mujer o ser rural o ser de los grupos LGBTI o ser indígena. Ser negro en Honduras ha sido y sigue siendo una desventaja, algunos informes como el de la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, en el libro Institucionalidad social en América Latina y el Caribe lo confirman. Ver Afrodescendientes latinoamericanos: institucionalidad y políticas públicas. (Afrodescendientes latinoamericanos: institucionalidad y políticas públicas. Pág. 302)

Video !! Caso Telsa Rich

De manera silenciosa, la migración se mantiene y podría volver a intensificarse como ocurrió en el 2014 en el marco de lo que Estados Unidos llamó “Crisis humanitaria en la frontera sur”. Aquél entonces mis cálculos fueron que unos 5 mil garífunas ingresaron a los Estados Unidos, es un número estimado en base a consultas con líderes de las comunidades.

Honduras sigue “expulsando” gente, su recurso mas preciado. Desde luego, por ser minoría los garífuna ni se notan en los grandes números nacionales, pero es en las comunidades o en las charlas familiares que se notan las ausencias.

Este éxodo no solo deja nostalgias, en muchos casos se producen pérdidas de vidas humanas, muertes horribles como la ocurrida a Magda Meléndez(18) cuyo cuerpo fue cercenado y quedoo en dos partes sobre la vía del tristemente celebre tren La bestia. Esta es la suerte que nos merecemos?, no somos dignos de un mejor vivir?

A pesar del endurecimiento que Estados Unidos ha hecho en sus procesos de admisión de inmigrantes, desde las comunidades garífunas, cada día parten. El escenario es: menos alumnos en los jardines de niños, deserción en las escuelas. Las ausencias también se hacen notar en las organizaciones sociales, en las iglesias, en todo ámbito y en todo lugar.

Para Karol Guity, maestra de educación pre escolar el efecto del 2014, está volviendo. En ese momento se fueron familias enteras, el silencio se hacía notar. Muchas de las personas que entraron permanecieron hasta 2 años con un collar electrónico de ubicación adherido a sus pies.

Feminización de la migración garífuna 

De regreso a Rich, ella cruzando el puesto fronterizo entre Tijuana y San Diego, pone en perspectiva otro aspecto crucial de esta nueva ola migrante y es la feminización de la migración garífuna.

Por cada 100 migrantes garífunas, 60 son mujeres, jóvenes. No se van solas llevan a sus hijos menores. Debido a la matrifocalidad del pueblo garífuna, la marcha de las mujeres es una amenaza directa a la cultura.

En 2014 y,  presionado por las autoridades de migración de los Estados Unidos, Honduras lanzó la campaña: “no te vayas”, esta serie de anuncios, no estuvieron en las radios comunitarias de los pueblos garífunas, tampoco fueron traducidos al idioma garífuna.

Es difícil hacer desistir a un garífuna del proyecto de migrar, hay un ideal de éxito vinculado a ese proceso, el triunfo se consigue en los Estados Unidos, esa es la única respuesta para encontrar los satisfactores a las necesidades básicas insatisfechas en Honduras.

¿Es suficiente tener un trabajo para desestimar el plan de migrar? La respuesta es NO. No es suficiente. Todo tiene que ver con la calidad del trabajo, aún aquellos que tienen buen trabajo buscan irse, para dar oportunidad a sus hijos. Además para pretender migrar, se necesitan recursos, por lo que se trabaja para ahorrar e irse.

En Estados Unidos se aceptan trabajos que en Honduras no se harían. En Estados Unidos ese trabajo les proporciona medios de sustento, junto a beneficios de compensación económica que en Honduras no existen. Por eso muchas personas bien preparadas que tienen trabajo en Honduras, “tiran la toalla” y se van.

Desarrollo en las comunidades garífunas

Abandonadas a su suerte, las comunidades garífunas no son destinatarias de un plan de desarrollo local, ni siquiera proyectos verdaderamente transformadores. El desarrollo pasa lejos, no se construyen parques, ni campos de fútbol, no hay inversiones en agricultura, no hay impulso al empresariado, está todo por hacer.

Y lo que las salva de la ruina total son, precisamente las remesas que provienen de la migración. Honduras se encuentra en último lugar de la región en el Índice de Desarrollo Inclusivo y las cosas parece no van a mejorar. Toca emigrar, toca educarse, establecer la colaboratividad, imponer el colectivismo.

 

Kenny Castillo Fernández-Investigador-Migración Garífuna

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