Ojalá que Tyson llegue al Congreso Nacional (aquí digo por qué)

Milton «Tyson» Núñez , el 25 de enero de 2020 en la sede de ODECO en La Ceiba.

Una de las noticias políticas de los últimos días ha sido la nominación de Milton Omar Núñez como pre candidato a Diputado. Tyson, como se le conoce, no necesita presentación, es una gloria viviente del fútbol hondureño, eso ya es decir mucho. Pero también sumémosle que es un tipo carismático, humilde y bonachón. Su historia es la misma película de aquél joven venido de abajo, surgido de las carencias hasta llegar a conquistar las posiciones de arriba.

Ahora bien, muchos han cuestionado a Tyson por las personas con quien se ligó; al movimiento “Todos Somos Honduras” encabezado por Ricardo Álvarez como precandidato presidencial, el ex alcalde de La Ceiba Carlos Aguilar como pre candidato a primer diputado y Carmen Rivera como pre candidata a la Alcaldía.

A nosotros los garífunas que somos nuevos en política, se nos escapan algunas lecturas en las que ya se nos adelantaron otros grupos sociales. Quienes están molestos con Tyson deberían, en lugar de eso, darle la bendición (bendecirlo) ya que en esta etapa, necesitamos copar todos los espacios. Posteriormente podríamos entrar en el tema ideológico y sus derivados.

Lo que deberíamos hacer es fortalecer a Tyson con ideas, lecturas, perspectivas y no dejarlo solo con esas víboras. Una cosa es Tyson con el apoyo de su gente y otra sin él. Ahora más que nunca necesita del apoyo de su pueblo. Ojala que Tyson llegue al Congreso Nacional.

Hace pocos años para los garífunas era un sueño entrar en estos espacios. Vivíamos en el marco del discurso más famoso del Reverendo Martin Luther King, “Yo tengo un sueño”. Poco a poco lo estamos logrando y ahora, debemos usar toda nuestra astucia. No es con insultos, ni con diatribas, no es descalificándonos que lo vamos a lograr. Cito a Luther King: “Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad”.

Doy mi apoyo a Tyson, no a los otros, porque entiendo que debemos seguir teniendo rostros negros en el Congreso Nacional. La visibilidad es clave. Es posible que no haga nada, pero él estará contribuyendo a ese capital político que NO tenemos ahora y, así un día, llegaremos a tener un buen(a) diputado(a) o quien sabe a un(a) buen(a) presidente(a).

Los empresarios, los grupos elites y las manos invisibles como les llama Noam Chomsky tienen representantes en todas las expresiones políticas. Ellos entendieron. No se resquebrajan. Antes, en el Viejo Oeste, se mataban por honor, hoy en día se cubren entre ellos. Se manejan en función de intereses, no de ideologías.

Pasará mucho tiempo antes de que entendamos que a los verdes, no les importamos, tampoco a los azules, rojos o amarillos. Lo que debe importarnos es que somos garífunas, negros o afrodescendientes, que haya comida en las mesas.

Yo no me hago el sueco: sé que hay muchas cosas más por poner en la mesa, como los métodos de escogencia que hace que estos diputados se tuerzan. Pero también qué hemos hecho para preparar a nuestra gente y cómo estamos organizados para que los escogidos no se salgan del redil. Asimismo, nuestros mecanismos de solidaridad, por qué solo en cosas como la muerte y aspectos básicos nos unimos. Pero en los proyectos e iniciativas nos desunimos.

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