Panaderas o enfermeras: Oportunidades laborales, un deporte extremo para mujeres garífunas

Mujeres garífunas migrantes detenidas en México. Debido a la falta de oportunidades laborales muchas garífunas arriesgan sus vidas caminando hacia los Estados Unidos. Las Foto de El País.

Honduras es uno de los países más pobres del hemisferio, con un alto índice de desempleo, las oportunidades laborales para las mujeres son difíciles y extremas cuando se trata de mujeres garífunas.

Tegucigalpa, Honduras.- 28 de mayo de 2019.- Ella no se lo esperaba. Absorta en el trabajo al que se dedicó en correspondencia al sentimiento de que de ahí alimentaba a sus hijos, Vilma P. quedó helada en pleno verano, tras haber sido despedida. Su error fue llevar el pelo trenzado.

-De donde sacaría ahora el alimento de sus hijos- era la cuestión.  Si ya de por sí, su condición era mala, sin el empleo era peor. Este no es el presente de todas las mujeres garífunas, sin embargo muchas enfrentan la misma situación por causa de la falta de oportunidades laborales.

Era hora de almuerzo. Un día muy agitado en el restaurante. Ella fue a atender a un cliente con el protocolo correspondiente: saludó, sirvió y sonrió. Todo bien. Cerca de finalizar la jornada fue llamada por el propietario del restaurante para notificarle que estaba despedida. El cliente se había quejado de sus “rastas”. No solo fue a ella, otra joven garífuna con trenzas, igualmente recibió el adiós.

Pareciera una escena sacada de una película sobre la celebre Harriet Tubman y Frederick Douglass. Pero no es Estados Unidos y tampoco es la época esclavista. Fue en La Ceiba, Honduras en pleno Siglo XXI. Un breve estudio exploratorio entre mujeres garífunas o afro descendientes revela los horrores de la desigualdad de género, la discriminación racial y la falta de oportunidades laborales con las que tienen que lidiar a lo largo de sus vidas.

En este reporte revisamos algunos de los elementos que concurren en el tema de oportunidades laborales para la mujer garífuna. Para este texto conversamos con varias de ellas. No fueron entrevistas formales, sino simples consultas, pero es increíble como coinciden en sus versiones. Es innegable que esta problemática -acceso al empleo- es un nudo en la garganta para ellas. Algunos nombres los hemos cambiado para evitar futuras molestias.

En una Universidad no la querían de profesora por ser negra

La comunidad garífuna es una población descendiente de africanos que reside en Honduras. A lo largo de los años han sufrido todo tipo de estigmatizaciones, desde luego que la desigualdad es un diente feroz que los muerde. Ah y si nos vamos al plano del género para las mujeres es peor, dicho de otra manera son también son víctimas de los que los técnicos denominan desigualdad de género.

El relato de un encargado de recursos humanos de una universidad hondureña que conocimos por una segunda persona, muestra que aún muchas barreras quedan por superar para las mujeres garífunas o negras.  El profesional apuntó que a sus manos llegó un perfil maravilloso de una mujer garífuna, tan pronto lo vio supo que era el correcto para servir una clase dentro de  una universidad privada de mucho prestigio en el país. Al presentarlo al Consejo, no pensaron lo mismo, debieron debatirlo con sus caras de limonadas por causa de la coloración de la candidata.

Ciertamente es un secreto a voces, que en centros de enseñanza privados con cierta reputación en general los negros no son bienvenidos. De regreso con el relato, al presentarse a clases la designada, la sorpresa era ahora de los estudiantes que no tuvieron reparos en admitir que no esperaban una negra. Es un caso obvio de racismo, pero también de desigualdad de género. Significa que las mujeres negras no son vistas con igualdad.

Mujer ofrende pan garífuna en una celebración a la Virgen de Suyapa en la Basílica de Suyapa en Tegucigalpa. Cientos de mujeres garífuna viven de la venta del pan, muchas de ellas obligadas por no tener una posibilidad de trabajo. Foto de Suyapa Medios.

En el desempleo o subempleo

La mayor parte de las mujeres garífunas se debaten entre el desempleo o subempleo, para ganarse la vida deben insertarse en el sector informal de la economía y enfrentarse a uno y mil problemas, señala la licenciada en finanzas Rossy Martínez.  Alcanzar un nivel ejecutivo es un privilegio para muy pocas. Agrega que en el caso de la mujer garífuna el último aspecto a tomar en cuenta es la calificación académica y sus habilidades. Lo prioritario es la coloración de piel y tus ojos, verdes o azules, aunque no sepas nada.

El Censo Nacional del año 2011 reveló que había 49 mil 952 Garífunas en Honduras. Según la Organización Fraternal Negra de Honduras, OFRANEH-GARIFUNA ese dato tenía todas las malas intenciones. El propósito era la invisibilización garífuna por parte del Estado, puesto que «para ese entonces radicábamos en el país más de 200 mil garinagu (plural de garífuna en lengua materna)». Y más en el censo 2013,  fue una cifra aún menor, 43 mil y fracciones. El 51 por ciento de la población garífuna es femenino en tanto, que el 49 es masculino.

Por ser una cultura matrifocal, en realidad las niñas son valoradas en la comunidad garífuna posiblemente por que ellas son vistas como potenciales cuidadoras o por su apego a la familia. Este característica revisada en detalle puede ser entendido como desigualdad de género. Tener una niña es como un seguro de vida. Con el hombre es al revés pues se supone que se irá de casa.

Fuera de los límites del hogar

En línea con lo anterior, el mayor choque lo viven las mujeres cuando alcanzan la edad de lo que se denomina población económicamente activa. Es cuando deben enfrentarse al monstruo de mil cabezas; la discriminación en sus múltiples facetas, por ser mujeres, negras, pobres y rurales. También sufren acoso sexual y una serie de estereotipos, por ejemplo, que solo sirven para cocinar.

“En el área urbana las mujeres garífunas prevalecen más en el área de salud, mayoritariamente enfermería y la venta de panes de coco. En lo rural, es en el sector de educación como maestras. También se dedican a la venta  de pan de coco, a hacer rifas y una nueva modalidad de cuidado de  niñez, adultas o adultos  mayores, enfermos o enfermas de familiares que residen generalmente en Estados Unidos y en Europa”, sostiene Margarita Fernández de la Asociación Hondureña de Mujeres Negras, (ASOHMUN).

Nuestras entrevistadas fueron unánimes en señalar que la falta de oportunidades laborales en Honduras es causal para la emigración. Efectivamente en los últimos años la feminización es uno de los tintes principales de migración garífuna, pero lo del empleo puede ser la principal, más no la única causa. Lo que sí se puede asegurar es que el éxodo de mujeres garífunas no trae buenos augurios para la comunidad, pero este tema habría que problematizarlo.

Sergia Núñez Dolmo.

Sergia Núñez Dolmo, el reto de ser garífuna y mantenerse en un cargo clave

Sergia Núñez Dolmo era directora de Servicios de Enfermería del Hospital Escuela Universitario (HEU), el principal centro hospitalario de Honduras. Su trabajo se asemeja con el de una directora de orquestas que da el turno para que cada músico entre en escena.  Estaba al frente de 1 mil 350 empleados entre, profesionales de enfermería, auxiliares, ayudantes y técnicos instrumentistas.

El de ella es un caso simbólico. Para encontrar garífunas en altos cargos en la administración pública,  empresa privada o en las misiones internacionales en Honduras es muy difícil. Todavía en el país sobreviven resabios contra la negritud y más contra las mujeres. Hay como una regla no escrita de no conceder oportunidades, Sergia Núñez Dolmo es una excepción gracias a sus altísimas calificaciones.

Para llegar a ese nivel, la profesional garífuna originaria de la Comunidad de Pueblo Nuevo, Municipio de Juan Francisco Bulnez, Departamento de Gracias a Dios, debió pasar dos concursos, en ambos sacó el primer lugar. Sergia pasó con esfuerzo y dedicación su tiempo de pre-grado, luego la maestría en salud pública y en epidemiología y ahora está a punto de doctorarse en ciencias de la salud.

Pese a todo a su preparación, Sergia fue apartada de su cargo. Autoridades del Hospital utilizando maniobras la dejaron sin su puesto de directora. Asegura haberse quedado en shock, intentó luchar, pero al final desistió porque había muchas cosas de por medio.

Imagen de un vagón de tren con mujeres viajando con sus hijos rumbo a los Estados Unidos. Foto de 2014 proporcionada por la OFRANEH-Garífuna.

De poco sirve ser profesional

El caso de Sergia nos sirve como medio de verificación de como la mujer garífuna ha progresado en sus estudios, pero que tampoco eso es una garantía de un buen cargo. La licenciada Johana Ordóñez tiene tres maestrías: en Negocios Internacionales, Recursos Humanos y Habilidades directivas. Su licenciatura es en Gerencia de Negocios y maestra de educación primaria, un gran perfil, pero quizá deba irse de Honduras.

Para ella “es obvio que la desigualdad de género ataca a muchas mujeres y si sos negra ya estás hablando de que las oportunidades laborales se reducen a no hay o la vamos a llamar”. Su explicación es la siguiente “Se debe a estigmas que la sociedad ha creado, asumiendo que no tenemos capacidad para atender funciones importantes”.

Tambalea entonces, el ideal de estudiar para encontrar un buen trabajo, incluso cuando se es negra, no sirve de mucho ser la mejor o la más apta, igual algo en tu contra va a pasar.

Las mujeres garífunas en vez de arriesgar sus vidas caminando a los Estados Unidos pudieran desarrollarse y engrandecer al país, pero deben ir a buscar oportunidades. Ese es uno de los enfoques de la Agenda Política de las Mujeres indígenas y Afro hondureñas que la Red de Mujeres trabaja junto al Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA, dice Margarita Fernández.

Luchar por la niñez un sentimiento presente en la mujer garífuna. Foto Héctor Zapata.

Agenda política y Ley de Igualdad de oportunidades

El eje 5 de la agenda que pudiera llegar a ser política pública refiere a Derechos económicos y control de los recursos desde las mujeres indígenas y Afro hondureñas. Tiene como objetivo asegurar el acceso a un empleo digno, en igualdad de condiciones, al emprendimiento y acceso a los beneficios obtenidos de su jornada de trabajo, a préstamos y servicios financieros.

También en la Ley de Igualdad de Oportunidad en su artículo 44 exige que a “trabajo igual corresponda salario igual, sin discriminación alguna, siempre que el puesto, la jornada y las condiciones de eficiencia y tiempo de servicio sean también iguales”, aquí también las mujeres negras salen mal paradas, apunta Johana Ordoñez.

“Las mujeres negras tienen más barreras que superar y paradigmas que romper al ofertar sus habilidades y conocimientos. El entorno laboral está infestado de preceptos que las estigmatizan como una persona menos preparada”, sugiere la psicóloga Tesla Quevedo.

Esta desigualdad en el campo laboral es una cadena perpetua por la sencilla razón que a través del trabajo se accede a beneficios como pensión, prestamos, seguro social y otras garantías que se ofertan en el campo de la protección social.

Banco Mundial anuncia financiamiento para protección social

Afortunadamente, una vez más queda en firme aquello de lo que no te mata te hace más fuerte y “hoy en día podemos ver a nuestra mujer negra incursionando en el mundo de la moda, como modelos o diseñadores, como emprendedoras llevando pequeños y medianos negocios y como deportistas y en todas las profesiones”. Pese a la pesada cruz de la desigualdad, ellas poco a poco van conquistando espacios y transformando la realidad social, el paisaje y la arquitectura de las comunidades garífunas.

 

Dra. Iris Palacios: «No les importan tus habilidades»

Siempre he pensado que la desigualdad en nuestro país con la mujer negra es mayúscula, pongo de referencia mi experiencia personal.  Cuando culminé mi primera profesión (Secretaria Bilingüe) tardé más de 3 años para colocarme en mi área. En todos los despachos, oficinas de grandes y pequeñas empresas siempre buscaban un prototipo de secretaria.  Físicamente hablando: alta, esbelta, rubia y si fuera mejor que tuvieran apellido reconocido.

No importando si tiene la disposición de laborar y las habilidades profesionales e intelectuales. Y ni hablar de lo que vemos hoy en día en cualquier posición laboral. Eso nos habla de la clara y evidente discriminación que sufrimos las mujeres negras de parte de la sociedad que se encarga de excluirnos de los puestos profesionales. Como médico me ha costado igualmente.

El «requisito» que nunca falta es 4 años de experiencia. Es un triste pretexto para escoger a quien realmente les conviene contratar. Si estás recién graduada(o) no tienes ninguna experiencia, lógicamente porque no te dan la oportunidad de obtenerla.

La desigualdad de género en nuestro país es una realidad que no podemos obviar, si hacemos un estudio podremos apreciar que nuestras mujeres negras no ocupaban puestos importantes por la ignorante opinión de muchos grupos sociales machistas dentro de la sociedad.

 

La Fundación Martin Luther King desarrolla un diplomado junto a la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa dirigido a emprendedores, la mayoría son mujeres.

Showing 2 comments
  • Sergia Nuñez
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    Estimado Lic. Kenny Castillo gracias por compartir nuestra realidad. Nuestra verdadera realidad vivimos en un mundo de lucha para sobre vivir. Debemos estar claros que en Honduras el resismo se practica y se vive cada segundo no hay ley ni profesion capas de frenarlo por las múltiples estrategias empleados por los vectores. Sin embargo Dios tarda pero nunca olvida.

    • Kenny Castillo
      Responder

      Muchísimas gracias por tu comentario. Es impresionante la coincidencia en los testimonios de este grupo de mujeres.

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